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¿Cómo Ayudan Los Perros De Terapia A Niños Autistas Y Con TDAH?

¿Cómo ayudan los perros de terapia a niños autistas y con TDAH?

Nuestros amigos de cuatro patas siempre aportan bonitas y grandes alegrías a nuestra vida, a través de su comportamiento, su instinto, su emoción, sus gestos, etc. A veces, incluso pueden servir de terapia muy eficaz para problemas tan importantes como el autismo y el TDAH infantil. Existen muchos estudios llevados a cabo por profesionales de la medicina, que han demostrado científicamente que los perros pueden ser los mejores asistentes y la mejor cura para niños que sufren este tipo de trastornos.

La simple compañía de un peludete a un niño que tenga alguno de estos dos trastornos puede hacer mejorar y estimular sus habilidades comunicativas y hacerle conectar con el mundo exterior. La inocencia, la bondad, la alegría y el cariño de un perro pueden conseguir un gran cambio en la vida de estos niños, para poder romper ese aislamiento que no les permite conectar con el mundo de una forma espontánea.

¿Qué beneficios puede aportar un perro en la vida de estos niños?

Tanto en el trastorno del TDAH o Déficit de Atención e Hiperactividad como en el Autismo, la ayuda de un perro puede significar un antes y un después en la vida de los niños que lo padecen. Uno de los motivos es que un perro consigue disparar los niveles de oxitocina en los niños, es decir, que les ayudan a segregar la hormona de la felicidad a través del amor incondicional, el apego, el cariño, el juego, la alegría, la risa, las caricias y, en definitiva, el increíble vínculo que pueden llegar a crear con un niño, sin tener que mediar ni una sola palabra. Es el lenguaje no verbal del animal el que consigue ese acercamiento sin presión, esa ayuda que crece día a día y esa seguridad en la que el pequeño de la casa se apoya día tras día.

La oxitocina es la hormona contraria a la adrenalina, la hormona del estrés, por lo que el perro a la vez que consigue hacer más feliz al niño también lo aleja de la ansiedad o de momentos de nerviosismo, que a veces se manifiestan en los niños que padecen TDAH. Además, en muchos casos, el vínculo de amistad que crean con su perro les hace sentirse mejor, muy queridos y más comprendidos que nunca.

Convivir con un amigo de cuatro patas puede resultar realmente sanador, no sólo para los niños, sino también para todos los miembros de la familia. Nos hacen reír, salir a pasear, jugar, acariciarlos, enseñarles, observar su instinto animal… Y se cuelan en nuestra vida y en nuestro corazón sin darnos apenas cuenta.

 

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