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¿Cuáles son los beneficios de que los niños convivan con animales?

Son incontables los beneficios que los niños reciben al convivir con un animal en casa, ya que aprenden a convivir con un ser de otra especie, como es un perro o un gato que les muestra afecto, juego, cariño, compañía y un sinfín de valores más sin la necesidad de hablar, únicamente con una comunicación de sonidos y expresiones no verbales, siendo estas últimas muy importantes para conectar con bebés que aún no han aprendido a hablar y que conectan rápidamente con este tipo de lenguaje más primitivo.

El vínculo afectivo que se crea entre un niño y un perro, por ejemplo, es algo indescriptible, ya que es un beneficio completamente mutuo, que permite crear una relación irrompible y de ayuda, donde el perro muestra su cariño y protección más sincera y puede ser la mejor terapia para cualquier niño, ayudándole a reducir el estrés, a fomentar la diversión y el juego y a desarrollarse mejor a nivel educativo y social, además de aprender a asumir responsabilidades ante la necesidad de sacar a su perro a pasear y pasar tiempo con él al aire libre.

Para los niños, el perro o el gato con el que conviven puede actuar como una fuente de apoyo imprescindible a nivel emocional, después del papel que cumplen sus padres o hermanos, ya que se crean lazos afectivos que permiten superar barreras, miedos y tristeza de una forma más llevadera y esto es un factor importantísimo para mejorar el bienestar del niño en un futuro a corto y largo plazo.

Compartir la vida con un animal de compañía favorece el desarrollo del pequeño, fomenta su tranquilidad, la seguridad y la autoestima, reduciendo también el riesgo de padecer enfermedades y reforzando su sistema inmunológico, porque los críos se exponen desde una edad temprana a ciertos virus y bacterias que proceden del animal y el organismo produce sus propios anticuerpos para combatirlos, reduciendo en un 50% la probabilidad de que tengan alergias en un futuro. Con la compañía del animal, el niño vive la primera sensación de amistad, sobre todo cuando no tiene hermanos, porque la mascota pasa a ser su fiel e incondicional compañero de vida.

Llevarle de paseo, darle un baño, preparar su comida, jugar con él, cepillarlo, enseñarle un truco nuevo, recoger las heces o acariciarlo forma parte del cuidado y la responsabilidad de tenerle.

Mejora enormemente el sentimiento de empatía hacia otros seres vivos, no solo las personas sino también el resto de animales y de plantas. Los pequeños con mascotas son más amigables, compañeros y más sociables además de tener más facilidad para comunicarse y solucionar problemas de forma pacífica.

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