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hábitos alimentarios perros

Así es como los hábitos alimentarios educan (o deseducan) a tu animal de compañía

Escapar a la mirada de súplica que nuestro perro nos lanza cuando nos sentamos a la mesa parece imposible. ¿Por qué resistirnos a complacerlo, si darle a probar nuestra comida es un gesto que nace de la generosidad y el cariño? La razón se encuentra en la importancia de que nuestro animal de compañía mantenga unos hábitos alimentarios correctos. Perder la disciplina con la comida no solo puede perjudicar su estado de salud, sino también alterar su comportamiento.

En este artículo analizamos cómo los hábitos alimentarios pueden educar (o deseducar) a tu perro.

El picoteo, tan placentero como perjudicial para la salud emocional del perro

En cuestión de pecados alimentarios, mascotas y humanos no somos tan diferentes. Para unos y para otros, el picoteo entre horas es uno de los vicios más tentadores y habituales en los que podemos caer. El problema de esta práctica es que, en caso de repetirse, desencadena unos hábitos caóticos. Nuestro peludo termina desorientado, sin entender a qué reglas atenerse, lo que le genera un estado de ansiedad.

Por el contrario, establecer una rutina de alimentación regular desde que es cachorro, sin picoteos fuera de horas, le enseñará a esperar con paciencia y tranquilidad la hora de comer.  

Cuando los perros prefieren nuestra comida antes que la suya

El riesgo aumenta cuando nos acostumbramos a darles nuestra comida habitual. Aunque no es necesariamente perjudicial e incluso la comida casera puede ser beneficiosa, el problema llega cuando el perro pierde el interés por los alimentos comerciales específicos, que están formulados para cubrir las necesidades nutricionales de los peludos, y prefieren nuestra comida. El sabor novedoso de nuestros platos y la conexión emocional que se genera cuando los agasajamos con estos alimentos son irresistibles para ellos. Pero si los ingredientes no están elegidos con criterios nutricionales, pueden desencadenar deficiencias que deriven en problemas de comportamiento o de salud.

Eso no implica que su alimentación tenga que ser monótona o sin sabor. Los alimentos supervisados por veterinarios deben ser nutritivos, por supuesto, pero sin renunciar a ser sabrosos y apetecibles. Disfrutar de la comida y de una experiencia agradable son alicientes infalibles para consolidar un hábito alimentario positivo. 

En este equilibrio entre el placer y la salud se sitúa nuestra nueva gama de productos Select Dog. Formuladas con ingredientes naturales y de gran calidad (huevo, arroz, guisantes, cordero, salmón, manzana…), sus recetas incluyen nutracéuticos, proteínas, antioxidantes naturales y macroingredientes. Una combinación para cuidar a los perros por dentro y por fuera, protegiendo su digestión, su musculatura y vitalidad y unas defensas fuertes.   

Educar a los perros a través de la alimentación

La alimentación es una aliada que los dueños de mascotas tenemos a nuestra disposición para que la convivencia sea feliz y amistosa. Si conseguimos evitar en gran medida los excesos alimentarios comentados anteriormente ya habremos recorrido buena parte del camino. Pero, además, queremos destacar tres formas en las que una receta elegida a conciencia puede beneficiar a nuestro amigo peludo manteniéndolo más activo y al mismo tiempo relajado.

El poder de los ingredientes funcionales

Los ingredientes funcionales son mucho más que simples componentes de la dieta: aportan beneficios adicionales que contribuyen al bienestar integral de las mascotas. Incorporar elementos como antioxidantes, probióticos, ácidos grasos esenciales o fibras específicas no solo mejora la digestión y fortalece el sistema inmunológico, sino que también ayuda a mantener un pelaje saludable, articulaciones fuertes y una mayor vitalidad. Estos ingredientes convierten la alimentación en una herramienta preventiva y de cuidado, asegurando que cada comida no solo nutra, sino que también proteja y potencie la salud a largo plazo.

El refuerzo, mejor si es positivo y saludable

Reforzar las conductas positivas de nuestro perro a través de premios es una forma fantástica de entrenarlo o de modelar su comportamiento mientras reforzamos el vínculo que nos une, aunque hay que tener cuidado con el abuso de las recompensas. La obediencia de nuestro compañero no puede acabar dependiendo de los premios si queremos que la relación que estamos construyendo sea sólida. Además, cuando hablamos de refuerzos positivos, es importante pensar más allá del snack; una caricia o unas palabras cariñosas en el momento oportuno pueden ser igual o más efectivas. Si finalmente optamos por el estímulo alimentario, debemos asegurarnos de que la formulación se base en ingredientes saludables que no desequilibren la dieta.

Alimentación en su justa medida

Un error habitual al servir comida a nuestro perro es llenar el cuenco sin fijarnos en la dosis que el peludo necesita de acuerdo con su nivel de actividad, su tamaño o su forma física. Los paquetes de comida nos pueden orientar con una cantidad recomendada, aunque nadie conoce mejor a una mascota que su familia. Si vemos que está ganando peso, es el momento de valorar un ajuste en la dosis, preferiblemente bajo la supervisión de un veterinario. 

Cada decisión que tomamos respecto a la nutrición de nuestra mascota repercute directamente en su comportamiento y salud. Educar a través de la comida es una de las formas más poderosas de construir un vínculo sano, duradero y feliz.

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